Milei rompe el aislamiento de Olivos y vuelve a la Rosada para poner en marcha el gabinete económico
El Presidente encabezó su primera reunión de ministros en casi dos meses, tras permanecer más de tres semanas sin pisar Balcarce 50. El cónclave, que duró más de tres horas, tuvo a la economía como eje y contó con la presencia del núcleo duro libertario, en una semana clave para la agenda legislativa oficialista.

El misterio del Presidente ausente llegó a su fin. Javier Milei regresó este mediodía a la Casa Rosada luego de casi un mes de reclusión en la Quinta de Olivos, donde permaneció incomunicado de la agenda administrativa diaria, alimentando todo tipo de especulaciones sobre su estado de salud y su estilo de gestión. La última vez que el mandatario había pisado su despacho fue el 31 de julio, cuando recibió al presidente de Corea del Sur, una visita que quedó como la excepción en un agosto signado por el hermetismo presidencial.
Durante esas cuatro semanas, Milei se mantuvo al margen de la dinámica habitual de la Rosada. Su único destello público fue su aparición en la Bolsa de Comercio de Rosario y algunos viajes al exterior, mientras el silencio desde Balcarce 50 generaba versiones cruzadas sobre una supuesta fragilidad física o un aislamiento estratégico. Lo cierto es que el Presidente no encabezaba una reunión de gabinete desde el 9 de julio, cuando salió del tedeum por el Día de la Independencia.
El regreso fue contundente: una reunión de más de tres horas en la que se sentaron alrededor de la mesa los ministros, su hermana Karina (secretaria general de la Presidencia), el titular de Diputados, Martín Menem, y la flamante presidenta del bloque de LLA en el Senado, Patricia Bullrich. Con ese respaldo institucional, Milei expuso las claves del programa económico y ajustó el calendario legislativo, que esta semana pondrá a prueba la capacidad de articulación del oficialismo en el Congreso con proyectos sensibles para su administración.
La vuelta del Presidente al ruedo busca desactivar los rumores y reinstalarlo como el conductor visible del proceso de ajuste. Pero su prolongada ausencia, en un contexto de tensión cambiaria y negociaciones parlamentarias, dejó más preguntas que certezas en el círculo rojo: ¿se trató de una estrategia deliberada para descomprimir la escena pública o el libertario prefirió gobernar a distancia hasta que la coyuntura lo obligó a dar la cara? Con este cónclave, Milei intenta demostrar que el timón sigue en sus manos, aunque el costo político de su hermetismo ya haya comenzado a cotizar en los pasillos del poder.
