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"La oposición destapó el otro lado de la gestión Kicillof: deuda en aumento, déficit imparable y un ajuste silencioso sobre el salario de los bonaerenses."
El exsenador Marcelo Daletto destapó esta semana la caja de Pandora de la gestión económica bonaerense con un informe demoledor sobre la ejecución presupuestaria 2025. Lejos de las promesas de gestión, el trabajo del actual director del Banco Provincia revela que Axel Kicillof cerró el año con un agujero financiero de $2,06 billones, un déficit que representa el 6% de los recursos totales y que, para colmo, fue tapado con una escalada de endeudamiento que crece un 4% real en comparación con 2024.
Redacción
martes, 30 de junio de 2026 · 100 lecturas

Pero lo que realmente enciende las alarmas no es solo el rojo fiscal, sino la estrategia para financiarlo. Según Daletto, la Provincia necesitó cubrir $3,28 billones entre déficit y vencimientos de deuda, y recurrió al crédito en un 73%, tomando $2,40 billones en nueva deuda. La denuncia gruesa aquí es política y legal: el gobernador habría tomado ese dinero sin la autorización legislativa que exige la ley, un guiño a la opacidad que ya es moneda corriente en esta administración.
El dato más sensible para el bolsillo de los estatales es el ajuste silencioso. Mientras el discurso oficial habla de "defender el salario", la realidad de los números indica que la masa salarial bonaerense se derrumbó un 0,3% real en 2025, acumulando una pérdida brutal del 18,5% en dos años. Daletto compara y sentencia: mientras CABA, Santa Fe, Córdoba y Mendoza recuperaron poder adquisitivo (con subas de hasta el 14%), Kicillof se consolida como el gobernador que más le recortó el sueldo a sus propios empleados.
Y el ajuste no para ahí. Los municipios, ese eslabón olvidado de la cadena, recibieron un 3,2% menos de fondos reales, profundizando la asfixia que ya venían sufriendo. La letra chica del informe muestra una gestión que gasta 1,5% más en total, pero se permite despilfarrar en gastos operativos (20% real) y en intereses de deuda (22,7%), mientras castiga salarios y castiga a los intendentes. En definitiva, el retrato de Daletto pinta a un Kicillof que, lejos de la épica kirchnerista, maneja las cuentas con una bicicleta financiera que hipoteca el futuro de la Provincia para sostener el presente.
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