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El factor 2027 y la baja de retenciones: el combustible que enciende las inversiones en Santa Fe y apaga las esperanzas de Necochea
Dos pesos pesados del agro argentino unen fuerzas en un movimiento que promete sacudir el tablero agroindustrial. Molinos Agro, la cerealera de los Pérez Companc, y la centenaria Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) anunciaron una alianza para levantar una megaplanta de molienda de soja en Timbúes, Santa Fe, con una inversión que supera los u$s 500 millones.
Redacción
jueves, 9 de julio de 2026 · 19 lecturas

La nueva instalación, que se levantará sobre terrenos que ACA ya posee en la zona—con puerto operativo sobre el Paraná y servicios de descarga incluidos—, tendrá capacidad para procesar 15.000 toneladas diarias de soja. Molinos Agro se quedará con el 65% de esa capacidad (unas 10.000 toneladas), que se sumarán a las 20.000 que ya muele en su planta de San Lorenzo, elevando su procesamiento total en un 50%.
La decisión de avanzar ahora, explican desde la compañía, no es casualidad. La mira está puesta en 2027, cuando el Gobierno nacional comenzará a reducir las retenciones a la soja y sus derivados, un incentivo que prevé un salto en la superficie sembrada y, por ende, en la oferta de materia prima. Del otro lado, la demanda global de harinas para alimentación animal y de aceites para biocombustibles no para de crecer.
El proyecto, que requerirá unos tres años de obra, es apenas la "Etapa 1" de un plan más ambicioso: si las condiciones acompañan, el predio tiene margen para sumar nuevas líneas de molienda, un segundo muelle y más capacidad de almacenamiento. Queda en suspenso, por ahora, el plan propio que Molinos Agro había proyectado para sus terrenos linderos, que contemplaba una inversión de u$s 800 millones.
¿Por qué estas inversiones no llegan a Necochea?
Necochea y su puerto de Quequén han quedado sistemáticamente al margen de los grandes anuncios de inversión agroindustrial que se concentran en el cordón del Paraná (San Lorenzo, Timbúes, Bahía Blanca). El caso de Molinos Agro-ACA es el último eslabón de una cadena que parece esquivar a la ciudad balnearia. ¿Las razones? Un combo de costos, incertidumbre y competencia regional.
1. El puerto de Quequén es "más caro" que el de Bahía Blanca
No es una percepción: es un dato concreto. Un relevamiento de las Sociedades Rurales del Sudeste, adheridas a Carbap, mostró que operar por Quequén implica sobrecostos significativos frente a Bahía Blanca. En soja, el diferencial es de u$s 8,60 por tonelada; en girasol, de u$s 7,20; y en trigo, el sobrecosto trepa a u$s 19,40.
2. La incertidumbre por la terminal de Quequén
El puerto de Quequén arrastra años de indefiniciones. Una de las empresas que había mostrado interés en instalar un complejo de molienda en la terminal—Louis Dreyfus Company—terminó desistiendo y anunció una inversión de u$s 400 millones en Bahía Blanca, luego de que se prorrogara una concesión que bloqueaba la licitación del elevador. Esa decisión, según expertos del sector, implicó el "virtual desistimiento" de cualquier proyecto en Necochea.
3. La lógica de la integración logística
Las grandes inversiones no se hacen en el vacío: buscan sinergias operativas. El proyecto de Molinos Agro y ACA se instala en Timbúes precisamente porque ACA ya tenía allí un puerto operativo, instalaciones de descarga y servicios centrales. Esa "base" permite capturar economías de escala y reducir costos de construcción. En Necochea, esa infraestructura preexistente para la agroindustria es mucho más limitada.
4. El "efecto San Lorenzo" y el cordón del Paraná
El polo agroindustrial del Gran Rosario—San Lorenzo, Timbúes, Puerto General San Martín—concentra la mayor densidad de plantas de molienda, puertos y logística del país. Es un **clúster** donde las empresas encuentran mano de obra calificada, proveedores, servicios y una masa crítica que reduce costos. Invertir fuera de ese ecosistema implica asumir un costo de "aislamiento" que pocas empresas están dispuestas a pagar.
5. Necochea no es el objetivo
Dicho esto, Necochea no está completamente fuera del mapa. El puerto de Quequén representa el 7% de las exportaciones agroindustriales argentinas, y hay inversiones relevantes como la de Sitio 0, que con más de u$s 100 millones se posicionó como la mayor iniciativa privada en la ciudad en décadas. Pero son inversiones en logística y acopio, no en molienda de soja a gran escala.
El problema de Necochea no es que no tenga nada, sino que pierde la pulseada frente a Bahía Blanca y el cordón del Paraná cuando las grandes cerealeras deciden dónde poner los u$s 500 millones. Mientras Quequén siga siendo más caro y más incierto que sus competidores, los grandes proyectos seguirán pasando de largo.
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